La creatividad como idea de negocios.

 

El mundo de los negocios está cada día más exigente y la publicidad no es la excepción. Uno de los problemas principales, según lo veo yo, es que existen demasiadas agencias persiguiendo un revenue que no es suficiente para todos. Hoy, el eterno paradigma de que los negocios están en los clientes hace que la mayoría busque lo mismo, clientes que crean briefs cuando necesitan campañas; pero la parte que cuesta comprender es que este es un negocio finito, teniendo en cuenta que existen x cantidad de clientes con z cantidad de campañas. Es así que todos empiezan a pelear por la misma torta, y como único resultado ganan clientes de otras agencias y pierden clientes contra otras.

El principal reto para la mayoría de los clientes es el de innovar y encontrar nuevas oportunidades de negocios, o atributos diferenciadores aún sin explotar, en un mercado de consumo rebozado de propuestas. Ese también es el principal reto de la publicidad; son las agencias quienes deben liderar estos cambios. Debemos trabajar para encontrar esos espacios inexplorados o esas oportunidades de negocios y transformarlos en ideas, más bien en proyectos, y vendérselos al cliente.

El negocio, hoy, está en agrandar la torta, no en comer un pedazo más grande de la que existe.

En vez de buscar briefs, debemos buscar problemas sin resolver, necesidades sin satisfacer. ¿Cómo lo hacemos? Saliendo a la calle a mirar. No me refiero a tweets o gráficas ingeniosas, sino a ideas de negocios que generen resultados, presentadas a las empresas en forma de solución, con una salida ingeniosa y relevante que no se le hubiera ocurrido a alguien ahogado en el problema.

Hay una idea que ya tiene algunos años, pero que me sigue llamando mucho la atención. En Francia, luego de que la Unión Europea declarara el 2014 como el año mundial contra el desperdicio de comida, la agencia Marcel y la cadena de Supermercados Intermarche lanzaron una “nueva variedad” de frutas y verduras, “Ingloriuos Fruits and Vegetables”.

No eran más que las frutas y verduras estéticamente desaprobadas para venderse en los demás supermercados, las que “la gente no quería”. A través de acciones como el sampling de productos hechos a base de estas frutas y vegetales, una estrategia de precio acorde, educación constante al consumidor en el punto de venta y una bajada creativa, ingeniosa y relevante para el consumidor.

Las ventas aumentaron a 1,2 toneladas los dos primeros días, en promedio, por local, y a la vez el tráfico de clientes subió un 24%. Crearon un producto utilizando lo que antes se tiraba. Entendieron que la estandarización estética genera el aumento del desperdicio de alimentos, y generaron un proyecto que dio lugar a una gran idea de negocios.

Sí logramos ver el mundo de forma diferente, entonces, podemos liderar el cambio. Debemos entender cómo la creatividad genera negocios y ponernos como objetivo el darle al cliente lo que necesita, justo antes de que sepa que lo necesita. Esta sería la única forma de agrandar la torta, de darle un mejor gusto y de llevarnos más a casa sin preocuparnos porque se queden con hambre o que vengan a querer quitárnosla.

Diego Buteler
diego@dexter.company

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