Tu trabajo se mide por lo que tenés que hacer.

Tu trabajo se mide por lo que tenés que hacer, no por todo lo que hacés. La tendencia hacia la multiplicidad de roles es cada vez más evidente. Observo cómo muchas empresas buscan optimizar su estructura asignando diversos roles a una misma posición. Esto puede ser beneficioso para potenciar y aprovechar al máximo las habilidades de cada persona, hasta que esos roles múltiples comienzan a atentar contra los objetivos fundamentales de la posición.

Me encuentro cada vez más con personas cargadas de responsabilidades, conformando comités, colaborando con diferentes áreas, muchas veces, en detrimento de su responsabilidad principal. Por ejemplo, esta semana trabajé con un encargado de leads que no podía atender a sus leads en tiempo y forma estaba dedicándole tiempo a crear contenido para atraer leads , a pedido de su jefe directo, y desarrollando reportes, por iniciativa propia, para entender mejor el negocio.

Si bien lograba atraer leads, no podía atenderles a tiempo ni darles la atención que necesitaban estos debido a sus roles paralelos, que, aunque relacionados con su actividad principal, estaban obstaculizando su desempeño en su actividad principal.

No estoy en contra de la multiplicidad de roles, ni creo en una fórmula mágica para asignar responsabilidades. Sin embargo, considero fundamental que al definir roles se evalúe cómo estos impactan en la responsabilidad principal de cada colaborador. Al fin y al cabo, los resultados se miden en función de esa responsabilidad principal; en este caso específico, atender leads.

Hace poco, escuché una entrevista a Maximiliano Bellassai en el podcast "Aprendedores" de Andrés Silva. Maxi, un ejecutivo paraguayo trabajando en una multinacional en Europa, resaltó que una de las claves para crecer es ser excelente en lo que uno debe hacer.

Una de las claves para crecer es ser excelente en lo que uno debe hacer.

Por ejemplo, alguien puede ser muy competente recopilando y analizando datos, pero si su responsabilidad principal es ser cajero y su caja no cuadra al final del día porque estuvo ocupado haciendo análisis, entonces no está cumpliendo adecuadamente con su trabajo.

Primero, busquemos que nuestros colaboradores sean excelentes en su responsabilidad principal. Luego, a medida que adquieran especialización y dominio en sus funciones y generen espacios para asumir otros roles, debido a su eficiencia y efectividad, podemos asignarles nuevos roles gradualmente. Creemos un entorno donde la multiplicidad de roles sea beneficiosa y no ineficiente.

No es sencillo, y las limitaciones presupuestarias siempre nos impulsan a buscar soluciones que optimicen y maximicen las actividades del equipo, pero generemos las condiciones para que la gente se sienta preparada y motivada para asumir nuevos. Es posible y es genial cuando funciona. A continuación, comparto algunos tips que leí hace poco y me parecen un excelente punto de partido para generar condiciones para la multiplicidad de roles. No encuentro el link del artículo completo, lastimosamente, pero les paso los 5 puntos que me anoté porque me parecían muy útiles:

  1. Agrupá tareas similares: organizá la carga de trabajo agrupando tareas similares que sirvan para efectivizar el el cumplimiento de objetivos. Esto no solo ayuda a reducir la confusión entre qué es más y menos importante, pero también permite transiciones más fluidas entre tareas, que mejoran la eficiencia y minimizan los errores.

  2. Entendé los límites de tu equipo: así como confiamos en las fortalezas de nuestro equipo, es igual de importante reconocer sus limitaciones y capacidades personales cuando se trata de realizar varias tareas a la vez. Establecer metas y límites optimistas, pero realistas en función de los recursos disponibles y su manejo de tiempo es clave. Apretemos gradualmente la máquina, sin romperla.

  3. Trabajá en mejorar las habilidades de gestión del tiempo de tu equipo: La multiplicidad de roles efectiva depende principalmente de las habilidades para gestionar el tiempo. La capacitación y repetición de máximas claves es muy importante para que tu equipo mejore en cuanto a priorizar tareas, manejar plazos y su importancia, así como asignar franjas horarias para tareas, individuales y grupales. Si siempre estamos en reuniones, no siempre estamos haciendo. Una buena gestión del tiempo no solo ayuda a organizar las tareas, sino que también optimiza la productividad y el rendimiento.

  4. Encontrá el ritmo, tu ritmo: la multiplicidad de roles no significa necesariamente hacer más y más rápido. Hay que encontrar el ritmo para garantizar resultados de calidad y evitar el agotamiento. Es más importante completar tareas con precisión que con velocidad. Apurarse solo provoca errores y resultados comprometidos.

  5. Saber delegar: esto es lo que más me cuesta a mí personalmente, pero tenemos que aprender a reconocer cuándo estámos abrumados con tareas y necesitamos ayuda. Delegar tareas a compañeros capacitados para manejarlas, teniendo en cuenta sus habilidades y carga de trabajo. Delegar efectivamente no solo aligera la carga, sino que también fomenta el trabajo en equipo y la colaboración. Si mirás a ambos lados y no tenés a quién delegar es porque te falta equipo, pero eso es algo para otro día.

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